Escribiendo una ciudad.

Acabo de terminar “El Secreto del Calígrafo” de Rafik Schami. Aunque la novela parece inconclusa, a lo mejor por ello, me ha acercado a la ciudad de Damasco, a sus calles y a su olor. Ha sido una bella experiencia, porque el libro abunda en el amor por la palabra, el cariño por la forma de expresar una realidad.

Esta novela es una regalo de Mariana, amiga alemana en donde Rafik lleva exiliado hace muchos años. A ella le debo unas letras de gratitud. En este libro aparece la concordia y la conviviencia a la par que las formas más intolerantes de la intolerancia.

De lo más destacable es la descripción de las infancias que aparecen, de la vida por llegar y el amor por descubrir. Es posible que después de su lectura uno observe la caligrafía árabe con otra mirada, pero desde luego lo que te descubre este relato es una ciudad ensimismada, como un mundo propio. Ahora que Sevilla está en estado de letrago, de otra realidad superpuesta a la cotidiana. Y es primavera.

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