Derecho al trabajo.

He dejado pasar unos días. Mi ánimo estaba por decirlo de forma suave, bastante “encendido”. Ya estoy mejor de lo mío, porque en esto es que me vuelvo bastante visceral. No me gusto mucho. Me sale algo de lo que no me siento muy orgulloso, pero al fin y al cabo no es más que la “justa rabia”.

Lo que tenemos encima es muy pero que muy gordo y no me refiero a las medidas de la reforma laboral, que también, sino a la ola de reclamación neoconservadora de abolición de las organizaciones de la gente trabajadora. Nunca antes habiamos asistido a esta campaña de desprestigio y acoso. Nunca antes hemos asistido a gente que espera, provoca, insulta y persigue a trabajadores y trabajadoras en huelga. Tienen a los medios de comunicación, tienen el poder económico, político, policial.

Nosotras como siempre, tenemos la huelga, la calle, la acción colectiva, la manifestación, los piquetes. La lucha de la gente trabajadora ha sido y será difícil. Nadie se acuerda de los datos de las encuestas diciendo que nadie haría huelga, publicadas con descaro una semana antes. La vara de medir cambió cuando se hacía de día el día 29-s, porque hicimos lo posible para que se notara que estábamos en lucha. Se pasó del “no irá nadie” a las comparaciones con otras huelgas como la del 14-d (eso merece entrada aparte).  Las declaraciones de alguna gente no merecen ni réplica. Este individuo que hoy se despide (debería estar entre rejas) , Díaz Ferrán, dijo que sólo fueron a la huelga los trabajadores coaccionados. No habla de quienes fueron coaccionados y coaccionadas (son más la mujeres) con despidos si faltaban al puesto de trabajo, sobre todo en sectores precarios y de  servicios, donde la incidencia sindical es menor y los buenos empresarios campan a sus anchas. Y ese es un objetivo claro: que desaparezca la organización de la clase trabajadora. Ni huelgas, ni negociación colectiva, ni derechos. Todo al traste. Relación empleador-empleado flexible e individual.

Hoy, con las cifras de paro en la mano, recién salidas del horno, no escucho a las organizaciones empresariales, a los medios neocon, al gobierno, partidos políticos, pero tampoco a quienes el 29-s fueron a trabajar, aquellas personas que miran sólo sus intereses particulares aunque disfrutarán (como lo hacen ahora) de los derechos conseguidos a base de lucha obrera, donde el 29-s es ya un hito más, aquellas personas que madrugaron como nunca para estar como siempre, en su puesto de trabajo (porque lo tienen); hoy esos grupos de presión y esas personas que gracias a campañas provocadoras no secundaron la huelga, hoy no hablan de derecho al trabajo. De verdad, tienen mi más absoluto desprecio.

¡Arriba las que luchan!

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