La espada, la pared…

Foto: elmundo.es

Estos días he trabajado con personas técnicas de participación ciudadana (y otros servicios) de diversos Ayuntamientos de Andalucía. El curso promovido por la FAMP ha sido intenso, hemos tenido oportunidad de compartir las distintas realidades en las que desarrollan los programas e iniciativas de fomento de la participación y ayer tuvimos la oportunidad de generar un debate sobre lo metodológico, lo político, lo divino y humano.

De nuevo puedo comprobar que las claves que se construyen para el desarrollo de procesos de participación, son muy similares a las de otros espacios (asociativos, organizativos…). No es cuestión de procedimientos ni protocolos, las personas técnicas que desarrollan funciones de promoción no son ajenas a los tiempos y situaciones que vivimos, muy al contrario, tienen la experiencia y capacidad de promover iniciativas de máximo interés para la construcción de democracias participativas, en estos tiempos de recortes e incertidumbres.

Empezando por ellas mismas, pues las condiciones de precariedad en la que operan son alarmantes, el devenir político es la marea con la que tienen que navegar, la desconfianza sobre la utilidad de sus propuestas por parte de responsables políticos, la utilización clientelar de parte del sector asociativo y la cuerda floja en la que cuelgan sus contratos hace que el panorama no sea muy halagüeño. Sin embargo no renunciar a los retos a los que se enfrentan, donde señalan:

– el fomento de la participación de la gente joven,

– construir un nuevo modelo de relación entre Ayuntamientos, ciudadanía y tejido asociativo.

– el hacer el máximo con menos recursos.

– las herramientas, técnicas y proyectos para otra participación posible.

…Y para ello el compromiso y trabajo con y desde la gente.

Pero hay algo que me preocupa y es la tierra de nadie, la incomprensión de su figura por parte de algunos sectores ciudadanos que les asemejan con el color político que gobierna. Por otro lado, la insistencia de los equipos de gobierno en no reconocer el papel de aporte metodológico que pueden desarrollar, derivándoles hacia tareas que poco tienen que ver con la interlocución ciudadana (miedo a la participación). Entre la espada y la pared, con la incomprensión como resultado.

Sin embargo, bajo mi punto de vista, necesitamos generar estas complicidades, entender que pese a la difícil situación de recortes, pese al papel de mediación que ocupan les necesitamos y pueden ser de enorme ayuda para la construcción de otro mundo posible. Hay que aprovechar el bagaje y experiencia, las capacidades y conocimientos de quienes trabajan desde lo público al servicio de la participación. Por ello, desde los nuevos espacios, movimientos y colectivos, debemos hacer fácil esta relación de la que muchas podemos ganar. Desde la comprensión y el reconocimiento mutuo. Ideas no faltan, sólo es necesaria actitud.

Post post: mañana empieza el Encuentro Estatal de Creando Futuro en Asturias. Otro sueño hecho realidad creciente…

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