Revolución por compasión.

En estas fechas navideñas muchas personas son más sensibles al dolor ajeno. Resulta que nos acordamos de quienes están pasándolo mal, quienes realmente viven en situación de exclusión y se prodigan las iniciativas de recogida de alimentos, juguetes y enseres. Creo que el sentimiento de compasión que lleva implícita esas actuaciones hace buenas a las personas que las impulsan. Sentir compasión es reconocer que no somos insensibles ante quienes sufren.

Pero resulta que prefiero la solidaridad, que hace propia la situación de las demás. La solidaridad implica que cuando otras personas se enfrentan a una situación o problema, cuentan con aquellas que, sin estar directamente afectadas, se sienten llamadas a luchar para superarlas.

Y es que además de los efectos están las causas. Sentir compasión puede ser el primer paso hacia la solidaridad, de igual manera que la solidaridad, además de la ternura entre los pueblos, es la condición indispensable para la construcción de un mundo donde las causas económicas, sociales, culturales sean superadas para así hacer frente a los efectos. Esa es la revolución.

Y es que es humano sentir compasión por las personas que pierden su vivienda, es ético solidarizarse con quienes se organizan para hacer frente a la situación impidiendo desahucios o realojándose en edificios en desuso debido a la especulación inmobiliaria, pero es políticamente imprescindible formar parte de quienes están construyendo nuevas formas de vida, sustento, relaciones, comunicación, desde donde superar las causas del paro y la precariedad. Esa es la revolución. La que están protagonizando en las Corralas sevillanas, en el Banco Güeno malagueño y en tantos otros lugares que trabajan por el Procomún transitando hacia otro mundo posible. Por ello me pido y te pido que por compasión, nos pasemos a la Revolución.

3 Respuestas a “Revolución por compasión.

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  2. ¿Y no puede ser la solidaridad compasiva?. Para mí la solidaridad lleva implícita una cierta dosis de justicia, somos solidarios cuando somos conscientes que el problema del otro es parte, al menos, de mi problema, no soy sin los otr@s, pero la compasión, además de la “consciencia”, creo que añade esa visión desde las entrañas, se, siento y no puedo por menos que actuar. Reflexión personal, que comparto.
    Feliz Año, para to@s, Gloria

  3. En efecto Gloria, pero la solidaridad lleva implícita más justicia (colectivo) que compasión (emoción personal). Me encanta que compartas tu reflexión personal, la valoramos mucho. Besos.

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