Yo estaba en Bilbao.

Era una mañana típica de cielo abierto con algo de lluvia, había desayunado en el hotel del Casco Viejo leyendo la prensa del día y la compañía de Antonio Sola, que como yo estábamos invitados al Congreso de Bolunta, la Agencia del Voluntariado de Bizkaia en su sede de la calle Ronda.

Nos recogió nuestra amiga Minerva León, con la que hoy comparto y compartimos tantas cosas, desde lo profesional y personal, luchas y resistencias compartidas. La recuerdo conmocionada, sin saber muy bien cómo interpretar las noticias que iban llegando desde Atocha y donde el número de personas fallecidas iba creciendo en cada momento; tragedia, horror, nerviosismo y miedo. En aquellos primeros momentos las informaciones apuntaban a ETA y el ambiente era tenso.

Caminamos hacia la sede y allí la consternación era inmensa. El denominador común eran los teléfonos intentando localizar a amistades y familiares de Madrid, incluido Antonio, que vivió aquellos momentos con verdadera angustia. Los hilos que conectaban Bilbao y Madrid aparecieron en la superficie, entre las llamadas y la consternación. Las personas de las asociaciones discutían entre ellas y para colmo, la página web de GARA se había caído -luego supimos que era por la cantidad de peticiones- y se interpretaba de forma diferente entre quienes allí estaban. La tensión iba en aumento. La organización del congreso estaba reunida para tomar una decisión. Al final se planteó que un acto terrorista de esa envergadura no podía conseguir sus objetivos, así que Natxo Arnáiz me preguntó si estaba en condiciones de dar la conferencia inaugural. Le contesté que si habían decidido tirar para adelante yo me encontraría a su lado.

Nos sentamos en la mesa que presidía el salón de actos, Natxo dijo unas palabras emocionadas en castellano y euskera de condolencias y dedicamos nuestra acción a la memoria de las víctimas, a sus familiares y me toco hablar de TRABAJO EN RED. Creo que ha sido mu peor intervención en público, pero dadas las circunstancias era lo que había que hacer. Todavía conservo en VHS esa ponencia que me hicieron llegar amablemente desde Bolunta.

Al salir del acto, parecía que todo estaba mas tranquilo. Arnaldo Otegi había realizado unas declaraciones desmarcando a ETA, pero las noticias que seguían llegando de Madrid combinaban el horror con la insistencia en la autoría de ETA y el ambiente empezó a girar entre muestras sinceras de repulsa al atentado con indignación por las informaciones que iba vertiendo el gobierno. Creo que algunas personas pensaron en que sacarían los tanques por Bilbao.

Después de la actividad de la tarde, nos encaminamos todas las personas del congreso a la concentración en la puerta del Ayuntamiento, como miles y miles de otras personas en una marea humana consternada, sinceramente afectadas. Recuerdo que se hablaba como a media voz, como intentando respetar la memoria de quienes habían fallecido. La imagen no se me olvidará jamas. Un silencio imponente -¡Cuánto puede decir el silencio!- de todas las que se habían congregado allí, con Antonio Sola de Madrid que me contagiaba su emoción y además, todas las fuerzas políticas, sociales y sindicales compartiendo el acto. Por unos momentos tocamos con las yemas de los dedos la paz, en una situación paradójica, provocada por la guerra y la muerte. Pero yo sentí que iba a ser posible.

No cenamos. No había cuerpo para mucho. Tomamos algo y nos fuimos a nuestras habitaciones, donde en la televisión se sucedían las informaciones, las imágenes, los testimonios…y la intoxicación. Ya a la noche los programas de televisión locales recogían testimonios de condolencias unidos a la indignación por seguir haciendo a ETA responsable, por parte de personas que nada tenían que ver con ese mundo. La manipulación se estaba destapando.

Al día siguiente, aterricé en Sevilla y fue todo un cambio de perspectiva. Parecía llegar a un país diferente. Llegué coincidiendo con la masiva manifestación, pero los comentarios y conversaciones reproducían los argumentos del gobierno. Y sentí miedo, porque no me atreví a contrarrestar eso argumentos. Entendí muchas cosas en esos instantes de mi llegada a mi ciudad…pero eso es otro tema…Después llegó la rabia, el “pásalo”, los mensajes sms llegando de un lado a otro y el cambio de gobierno con ese “no os fallaré”.

Lo único que se es que hace 10 años, tal día como hoy yo estaba en Bilbao, que siento lo mismo por las víctimas y sus familiares -sobre todo por quienes han sufrido doblemente por no dar su brazo a torcer frente a la derecha mediática-, que no tiene justificación tanta locura, tanto odio, que es inexplicable desde cualquier punto de vista. También que muchos después se pusieron al frente de las teorías conspirativas, que han ido prolongando el dolor para sus propios intereses. Precisamente son los mismo que niegan que pueda existir paz en Euskadi, que hacen lo posible porque la imagen de hace 10 se vuelva a repetir de forma cotidiana en aquellas tierras del Norte, donde nadie tema por su vida, salvo por los ataques de las políticas neoliberales…pero esa también es otra historia.

Que nuestra memoria y homenaje de hoy sirva para que nunca, jamás, vuelva a ocurrir nada parecido.

4 Respuestas a “Yo estaba en Bilbao.

  1. Ante todo decir que tus palabras, me han ……, me he emocionado,…. Esta mañana justamente con Josu y Zuriñe después de echar un café lo hemos comentado, Me estremezco, solo en pensar en ese día, Según me iba vistiendo, iba viendo en la Tele el horror, cada vez mas muertes,….¡ Cómo no me voy acordar!, En mi mente solo había muertes y palabras ,… No puede ser, no puede ser…., amigos desde Londres me decían que era mentira lo que decía el Gobierno, familiares de presos y presas No daban crédito y se repetían llamadas,… Pancartas que querían salir a la calle con lema ETA NO, personas que decíamos que no íbamos a seguir el juego del gobierno,…. y en la calle un gran silencio.¡ Como no me voy a acordar!. me acuerdo hasta de la ropa que llevaba .Solo pensaba en cómo deciros lo que estaba sucediendo una y otra vez, me repetía cómo se lo digo y cómo les digo que dicen que ha sido ETA, y les digo que no me lo creo que no puede ser,.. Me acuerdo de los ojos de Antonio Sola en lagrimas y me acuerdo de los tuyos y del silencio,….. que les digo a Antonio y Antonio Sola según me acercaba a recogeros al Hotel.
    Abrazos compañero

  2. Así fue y así lo recordamos. La verdad es que el recuerdo compartido es estremecedor. Gracias por compartirlo. Besos.

  3. Pingback: Yo estaba en Bilbao. « Redasociativa RAS

  4. Gracias por estar allí y aquí, bs Gloria

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