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Bueno vale, esto es lo que siento…

…Porque muchas personas de mi entorno no dejan de preguntarme por mi posición, por mi postura ante el escenario después de las elecciones del #24M, de los procesos de confluencia y del papel que podemos cumplir desde las personas y proyectos de fomento de la participación. Sobre esto último, próximamente difundiremos los debates y planteamientos -seguimos construyendo “sinclusiones“- del último Encuentro de Educación para la Participación de Quart de Poblet en Valencia. Sobre mi posición personal prefiero seguir mas lo que siento que lo que pienso, pues en estos tiempos que vivimos, existen ideas establecidas de antemano que suelen resistir poco el envite de la realidad. Una realidad desbordante. Prefiero compartir lo que me incomoda y lo que me hace sentir cómodo.

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De lo mejor que me (nos) puede pasar.

Estos están siendo días -debería decir meses- muy intensos. Todo a nuestro alrededor está lleno de situaciones dolorosas, de medidas que nos hacen ver el futuro con pesimismo, con los de siempre imponiendo a las de siempre sus condiciones, con cifras que te remueven en lo mas hondo como el reciente informe de Save the Children. Cuesta tener motivos para ver la realidad desde otro lado, desde un lugar común que nos acerque a visiones constructivas y esperanzadoras. Cuesta pero las hay. Es cierto que hoy las personas jóvenes lo tienen mucho peor en muchos sentidos, siendo un colectivo muy dañado en el proceso de desmantelamiento del actual modelo hacia la deriva neoliberal, que está dejando en manos del mercado -los de siempre imponiendo a las de siempre sus condiciones- nuestras vidas. Y resulta que nos toca celebrar. Muchas diréis qué momento es este para celebrar qué. Os lo cuento…

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Qué clase de clases.

Hace unos días que he visto el documental “El Invierno de Pablo” del director Chico Pereira. Todavía sigo conmovido, lo que me hace reflexionar sobre las causas que producen esas emociones en mi. Está el relato sencillo de la vida cotidiana, el paso del tiempo, la ternura oculta de las relaciones, una forma concreta de ser trabajador, también de ser hombre, autodestructiva a la vez que intensamente viva, está un mundo que reconozco como mío aunque no comparta en algunos aspectos. Está el sentimiento de clase, de sentir que eres parte de la gente que vive de su trabajo, que lucha de forma cotidiana y que se solidariza de manera colectiva cuando hay que hacerlo. Y la emoción también llega por reconocer un mundo que está dejando de existir, de que muchas personas no cuentan para que salgan las cuentas de resultados.

Paradójicamente, también estos días hemos visto las imágenes y fotografías de miembros (miembras había pocas) de UGT y CCOO a las puertas del juzgado de Sevilla gritando “Que viva la lucha de la clase obrera”, en solidaridad con detenidos por corrupción, entregando en bandeja a la derecha mediática una de las instantáneas que ni sus principales asesores de comunicación hubieran soñado. Un grito al que no me siento convocado por quienes lo pronuncian ¿Serán conscientes de lo que hacen al proclamar esas palabras en ese contexto?

Qué clase de clases son las que nos vinculan a una u otra. Sinceramente, la primera está jalonada para mi de rostros, historias, luchas, sacrificios, dolores, pero también de abrazos, sonrisas, complicidades, éxitos y aprendizajes. Porque los recuerdos de luchas colectivas ganadas o perdidas son parte de mis alforjas. La segunda, la del chanchulleo con la empresa, con el poder, la firma de acuerdos a espaldas de la gente, la representación sin consulta, la apelación constante al pragmatismo para pactar, negociar y acordar para nada cambie no me representa. Las burocracias sindicales son parte del problema, mientras Pablo es de mi clase, lo siento de mi clase. Esa clase de clases sociales que hoy describimos como 99%.

Lo fundamental: las personas.

Ha entrado el verano como irrumpiendo en nuestras vidas. Es momento de compartir en los espacios con las demás, de encontrarnos y de cerrar capítulos en este curso intenso. Las plazas se llenan de gente, se llenan de niños y niñas jugando, la calle se convierte en el espacio prioritario.

Por eso, pienso en una plaza muy peculiar de mi ciudad. La Plaza del Pumarejo. Ahí la vida fluye, nos congregamos y suele ser sitio de encuentros y enredos, pero todo gracias a las que, desde hace ya bastantes años, impulsan la Casa Grande, la Casa Ciudadana, la Casa donde soñar e impulsar nuevas formas de relación. Si no la conoces, mira este vídeo…

Porque después de todo, siendo necesarias las metodologías, siendo imprescindible tener un objetivo en el trabajo colectivo, siendo esencial contar con las emociones, lo que de verdad nunca puede faltar es lo fundamental: las personas.

2 años…que parecen 10.

Aunque no para todo el mundo. Resulta que hoy es 15M del 2013 y parece que sucedió hace una década. Es increíble como se vive de forma tan diferente el paso del tiempo. Ya el año pasado muchas personas vinculadas al #15M creían celebrar el segundo aniversario. Hoy muchas de ellas sienten que ha pasado una década. Y es que hay muchos aspectos que han cambiado y donde este movimiento ha sido clave. De ello da buena cuenta Jose Candón (@ozecai) en Barricada de Papel, también muy interesantes las aportaciones estos días de Amador Fdez. Savater en su blog en eldiario.es  y Javier Toret (@toret) en este artículo que reproducimos en Apuntes para la Participasion.

Y es que no recuerdo una intensidad parecida, ni en los momentos del antimilitarismo insumiso (y mira que nos la jugamos). Porque nunca antes nos enfrentamos a un movimiento con la embergadura que hoy existe, porque el estallido social adoptó las nuevas formas que fueron construyéndose desde los movimientos sociales desde hace tiempo y tuvieron en las plazas su prueba definitiva, porque la emoción nos recorrió a la vez que empezamos a ser conscientes de lo mucho que teníamos y tenemos que aprender, porque la plaza nos llamó con el imán de la generosidad de tantas personas, porque los conflictos se fueron enfrentando como sabíamos y sabemos, porque los vínculos se fueron creando desde la nada, porque hoy hay personas en nuestras vidas que entonces eran desconocidas, porque la piel nos dictó las formas de indignación, porque hemos recorrido caminos antes impensables, porque ya no hay vuelta atrás en el comienzo de lo nuevo aunque coexistimos con lo viejo, porque muchas personas militantes que hace 2 años desconfiaron hoy son parte…

…pero no para todas, porque hay quienes piensan que tienen la solución definitiva, quienes solo creen en su verdad, que no han cambiado por dentro viendo lo de fuera, porque juzgan continuamente a quien tienen al lado, porque insisten en protagonismos, porque piensan de forma excluyente, porque las orejas las tienen de adorno y sobre todo, porque buscan que lo colectivo sea una réplica exacta de su forma de entender la realidad. Para esas personas solo han pasado dos años. No se dan cuenta de que la política es para todo el mundo. Todos y todas.

Así que hoy, cuando se cumplen estos dos años, la gratitud infinita a quienes consideran que el 15M es una atmósfera que ya circula por nuestro organismo, a quienes con su trabajo y dedicación, están en las plazas y en las reuniones,  y en los escraches, y en las manifestaciones, y en la red, y en su entorno cotidiano recordándonos que ya nada es como antes. Esas personas que han recorrido una década en 2 años.

Re-inicia ParticiPasión

De vuelta del VII Encuentro de Educación para la Participación (seguimiento #VIIEPA), de nuevo me enfrento a la realidad cotidiana, a las tareas e impulsos de lo urgente, pero con otra mirada renovada. El Encuentro sigue siendo la parada necesaria para cuestionar formas de hacer y sentirnos en los procesos participativos, para coincidir con otras y hacernos un lavado interno de nuestras ideas y retos.

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Ha sido como siempre un espacio intenso, tanto en confluencias como en propuestas, pero por encima de todo, siento que ha sido un espacio de búsquedas compartidas, un espacio necesario y recomendable, pues creo sinceramente que preguntarnos colectivamente sobre qué nos tenemos que preguntar ha sido un enorme ejercicio de puesta a punto del quehacer diario. Un espacio para la sorpresa y el cuidado, pues en todo sus aspectos creo que hemos construido un lugar desde el no-lugar, pero situando el foco en las personas, en las emociones y en las prácticas actuales, sin dar de espalda a la realidad, sin escamotear contradicciones, rompiendo estereotipos y fórmulas monolíticas. La apertura a otras disciplinas como estrategia para el futuro así lo confirma.

Quienes allí nos vimos -y muchas otras personas que forman parte, pero no pudieron asistir- hemos definido un camino que no se reduce a un Encuentro más, por significativo que para muchas de nosotras sea. Hoy, después de siete Encuentros, desde aquel primero en Cádiz en el año 2004, creo que hemos dado el paso definitivo hacia el Espacio Colectivo de Educación para la Participación y en ello tienen mucho que ver todas las personas que han participado en el equipo promotor del Encuentro, las personas que han realizado los 9 talleres previos en 9 territorios diferentes, las personas que han acudido y puesto sobre la mesa sus iniciativas, sus deseos y proyectos en marcha, que han compartido desde una actitud de aprendizaje y disfrute, que nos han brindado sus testimonios, que se han despojado de clichés, todas y cada una de las personas que han tejido la red de complicidades que nos une, que han hecho posible que exista un lugar para compartir con otras desde la confianza, la horizontalidad y el cuidado. Se Re-Inicia ParticiPasión y me siento muy dichoso por poder formar parte de ello.

Removidas.

Y es que llevo varios meses asistiendo a los efectos de estos tiempos en quienes me rodean. Muchas personas estamos en búsqueda de los tiempos por venir. No son momentos de seguridad, tranquilidad y sosiego, muy al contrario son de incertidumbre, presión y nervios.

Resulta que hay personas en disposición de dar giros importantes en su vida, algunas empujadas por la situación de desempleo, de pérdida de condiciones, por el ataque a nuestros derechos por parte de quienes solo piensan en datos económicos y no les asalta la mas mínima sensibilidad hacia el prójimo: dirigentes de las grandes corporaciones, empresas, banca, partidos políticos…etc. Otras directamente por mera sensación de no estar donde quieren estar.

También está pasando en las organizaciones sociales, en los movimientos, en la acción colectiva. Estamos removidas, las estructuras de las que nos dotamos se vuelven ineficaces para afrontar el presente, las formas de articulación nos muestran demasiadas carencias, las formas de financiación de proyectos nunca serán las de antes, los vínculos entre nosotras y otras están cambiando.

Por eso creo que situarnos en el “No Lugar” es lo que toca y, sin ninguna expectativa y búsqueda apresurada de respuestas ver lo que pasa. Por eso, me conmueve que el pasado 21 de diciembre de 2012 recibiéramos otra lección desde el otro lado del Atlántico. Silencio. Ese es el sonido del mundo que se derrumba mientras otro se abre paso entre nosotras.

PD: Si pinchas en la foto lo puedes escuchar.

 

Tengo un amigo…

Tengo un amigo que piensa de forma muy diferente mí. Lo que ocurre es que su manera de entender la vida es curiosa, porque parece que no me tiene en cuenta cuando emite sus juicios y opiniones. Ni a mi ni a miles como yo. Me explico.

Dice que la gente que protesta, va a manifestaciones o se organizan en colectivos que él llama antisistemas somos unos vagos, cuando sabe bien la cantidad de horas que echo trabajando, que vivimos de la sopa boba, cuando sabe que llevo muchos años cotizando como autónomo, que trabaja quien quiere, él que ha contado con colchón familiar y nunca se acercó a personas en situación de exclusión ni sabe los dramas que viven en muchas familias y que te marcan para siempre, que vivimos de las subvenciones, cuando el colegio de sus hijos es concertado y pagado por todo el mundo para que estudien religión como dios manda, que somos unos guarros, cuando me pregunta por la crema de afeitado que uso, que no hace huelga porque esto se levanta trabajando, como si la gente Sigue leyendo