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MAYORES.

Este nuevo curso se inicia con mucho revuelo, muchas voces, nuevas iniciativas políticas, sociales y ciudadanas. Parece que vamos a seguir viviendo momento apasionantes, aunque el ritmo tan vertiginoso de los acontecimientos nos impida en ocasiones poder realizar reflexiones pausadas y compartidas.

Pero hoy me pide el cuerpo hablar de mayores. El Ayuntamiento de Sevilla celebra una gala en el marco de su programa de mayores. Y es que no tiene desperdicio, porque parece que los poderes públicos ven la realidad desde unas gafas que nada tienen que ver con el resto. Se empeñan en tratar a las personas mayores de forma irrespetuosa, hablan de participar para ofrecerles bailes, entretenimiento puro, creyendo que las personas mayores solo quieren evasión, infantilizando al máximo las relaciones entre ellas y las instituciones.

Sin embargo, las personas mayores que me rodean no están para fiestas, pero si para participar activamente en la construcción de un mundo mas justo y solidario, que pasa ineludiblemente por el respeto y la valoración de la experiencia, por el diálogo intergeneracional y la puesta en valor de sus luchas hoy que parece que todo se reinventa. También las personas que trabajan con mayores, que ante tales desaguisados muestran su compromiso diario en el trabajo de que la voz de las personas mayores sea respetada y tenida en cuenta en nuestra comunidad. Fiesta y dejarles los nietos, entretenimiento y rebaja de pensiones, viajes para compensar que se les llena la casa de hijos e hijas en paro. A mi estas cosas me indignan ¿Ya ti?

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Va cambiando el miedo, no el dolor.

En los últimos días se viene escuchan que el miedo empieza a cambiar de bando, a raíz de la tramitación de la Ley de Seguridad (¿?) que prepara el gobierno. Es posible que quienes están tomando las decisiones para el desmantelamiento progresivo de lo público así sea, que la deriva autoritaria de las formas de gobierno empiecen a estar presididas por la preocupación de estallidos sociales. Nada que ver las formas actuales de protesta con la violencia, por mucho que algunos medios así las quieran presentar. Desde el 15M del 2011 hasta la fecha, la inmensa mayoría de expresión de malestar han estado regidas por un civismo que a muchas personas les sorprende, comparado con la intensidad de las represiones de las mismas y el calado de los ataques a nuestras condiciones de vida. Es posible que empiece a cambiar de bando el miedo…pero no el dolor.

Resulta que lo vivido estos días con la muerte de tres personas de una familia en Alcalá de Guadaíra, nos vuelve a poner en las mismísimas narices en qué lugar está el sufrimiento, el dolor, la desesperación; no en los pasillos de los edificios presidenciales, no en las personas que pisan sus moquetas, tampoco en los parlamentos, tampoco en los plenos municipales, tampoco en las salas de juntas de los consejos de administración de las empresas que cotizan en el Íbex, en absoluto en los restaurantes y tiendas de lujo. Está en las casas, los barrios, las calles de siempre. No es nuevo, no es anecdótico, es la realidad profundamente injusta en la que vivimos.

Y entre tantas voces, echo de menos una que me inquieta: las personas profesionales de los Servicios Sociales, de los servicios de atención, integración, lucha contra la exclusión, que vaya más allá de la reclamación frente a los recortes y que ponga énfasis en las condiciones de desigualdad cotidiana a las que tienen acceso, las trabas para superarlas y sobre todas las cosas, el compromiso personal y fidelidad a las comunidades con quienes intervienen y no tanto a los mecanismos administrativos y políticos desde los que ejercen la profesión. Este es un aspecto que requerirá un extenso debate, pero llevo tiempo sintiendo una cierta incomodidad con quienes, desde la defensa de lo público, no confluyen en la defensa de los derechos de las personas más explotadas y excluidas.

Frente al dolor, frente a la desesperación, frente a tanta injusticia hay soluciones. Algunas de ellas viejas reivindicaciones de los movimientos sociales. La primera y urgente pasa por la Renta Básica de las Iguales; otras por la paralización del pago de una deuda injusta, la superación del modelo político de la transición o la apuesta decidida por otro modelo de vida. Y muchas mas en marcha, en gestación o consolidadas, desde lo personal a lo colectivo y al revés. Y entre ellas, el cambio profundo de concepción de la protección social. Porque puede que el miedo vaya cambiando de bando, pero yo lo que veo, palpo y siento sigue siendo el dolor de las de siempre.  

Qué clase de clases.

Hace unos días que he visto el documental “El Invierno de Pablo” del director Chico Pereira. Todavía sigo conmovido, lo que me hace reflexionar sobre las causas que producen esas emociones en mi. Está el relato sencillo de la vida cotidiana, el paso del tiempo, la ternura oculta de las relaciones, una forma concreta de ser trabajador, también de ser hombre, autodestructiva a la vez que intensamente viva, está un mundo que reconozco como mío aunque no comparta en algunos aspectos. Está el sentimiento de clase, de sentir que eres parte de la gente que vive de su trabajo, que lucha de forma cotidiana y que se solidariza de manera colectiva cuando hay que hacerlo. Y la emoción también llega por reconocer un mundo que está dejando de existir, de que muchas personas no cuentan para que salgan las cuentas de resultados.

Paradójicamente, también estos días hemos visto las imágenes y fotografías de miembros (miembras había pocas) de UGT y CCOO a las puertas del juzgado de Sevilla gritando “Que viva la lucha de la clase obrera”, en solidaridad con detenidos por corrupción, entregando en bandeja a la derecha mediática una de las instantáneas que ni sus principales asesores de comunicación hubieran soñado. Un grito al que no me siento convocado por quienes lo pronuncian ¿Serán conscientes de lo que hacen al proclamar esas palabras en ese contexto?

Qué clase de clases son las que nos vinculan a una u otra. Sinceramente, la primera está jalonada para mi de rostros, historias, luchas, sacrificios, dolores, pero también de abrazos, sonrisas, complicidades, éxitos y aprendizajes. Porque los recuerdos de luchas colectivas ganadas o perdidas son parte de mis alforjas. La segunda, la del chanchulleo con la empresa, con el poder, la firma de acuerdos a espaldas de la gente, la representación sin consulta, la apelación constante al pragmatismo para pactar, negociar y acordar para nada cambie no me representa. Las burocracias sindicales son parte del problema, mientras Pablo es de mi clase, lo siento de mi clase. Esa clase de clases sociales que hoy describimos como 99%.

A lo claro…

Resulta que después del día de ayer, anda el personal dándole vueltas a la comparecencia de Mariano. La verdad es que las palabras al respecto se convierten en confusas. El caso es que la mentira forma parte del quehacer cotidiano, pero sobre todo, es sonrojante el circo, la pantomima, el bullicio, tanto en las salas donde se congregan sus “señorías” como en el eco mediático que resuena. Cada medio escribiendo al dictado (fin de la cita). Fin de la cita ha llegado para quedarse.

Pero el caso es que prefiero las cosas a lo claro. Me gusta que los rodeos se den cuando no encuentras algo, nunca para decir las cosas. Me gusta que las personas digamos lo que queremos con claridad, porque la literatura, la poesía es una cosa y la vida cotidiana, los retos a los que tenemos que hacer frente, la realidad en definitiva otra.

Mostrando la dignidad que hay en el Polígono Sur de Sevilla…

…O pidiendo una licencia para el baratillo en Cádiz…

Así, a lo claro, para que todo el mundo lo entienda. Me gusta.

2 años…que parecen 10.

Aunque no para todo el mundo. Resulta que hoy es 15M del 2013 y parece que sucedió hace una década. Es increíble como se vive de forma tan diferente el paso del tiempo. Ya el año pasado muchas personas vinculadas al #15M creían celebrar el segundo aniversario. Hoy muchas de ellas sienten que ha pasado una década. Y es que hay muchos aspectos que han cambiado y donde este movimiento ha sido clave. De ello da buena cuenta Jose Candón (@ozecai) en Barricada de Papel, también muy interesantes las aportaciones estos días de Amador Fdez. Savater en su blog en eldiario.es  y Javier Toret (@toret) en este artículo que reproducimos en Apuntes para la Participasion.

Y es que no recuerdo una intensidad parecida, ni en los momentos del antimilitarismo insumiso (y mira que nos la jugamos). Porque nunca antes nos enfrentamos a un movimiento con la embergadura que hoy existe, porque el estallido social adoptó las nuevas formas que fueron construyéndose desde los movimientos sociales desde hace tiempo y tuvieron en las plazas su prueba definitiva, porque la emoción nos recorrió a la vez que empezamos a ser conscientes de lo mucho que teníamos y tenemos que aprender, porque la plaza nos llamó con el imán de la generosidad de tantas personas, porque los conflictos se fueron enfrentando como sabíamos y sabemos, porque los vínculos se fueron creando desde la nada, porque hoy hay personas en nuestras vidas que entonces eran desconocidas, porque la piel nos dictó las formas de indignación, porque hemos recorrido caminos antes impensables, porque ya no hay vuelta atrás en el comienzo de lo nuevo aunque coexistimos con lo viejo, porque muchas personas militantes que hace 2 años desconfiaron hoy son parte…

…pero no para todas, porque hay quienes piensan que tienen la solución definitiva, quienes solo creen en su verdad, que no han cambiado por dentro viendo lo de fuera, porque juzgan continuamente a quien tienen al lado, porque insisten en protagonismos, porque piensan de forma excluyente, porque las orejas las tienen de adorno y sobre todo, porque buscan que lo colectivo sea una réplica exacta de su forma de entender la realidad. Para esas personas solo han pasado dos años. No se dan cuenta de que la política es para todo el mundo. Todos y todas.

Así que hoy, cuando se cumplen estos dos años, la gratitud infinita a quienes consideran que el 15M es una atmósfera que ya circula por nuestro organismo, a quienes con su trabajo y dedicación, están en las plazas y en las reuniones,  y en los escraches, y en las manifestaciones, y en la red, y en su entorno cotidiano recordándonos que ya nada es como antes. Esas personas que han recorrido una década en 2 años.

Removidas.

Y es que llevo varios meses asistiendo a los efectos de estos tiempos en quienes me rodean. Muchas personas estamos en búsqueda de los tiempos por venir. No son momentos de seguridad, tranquilidad y sosiego, muy al contrario son de incertidumbre, presión y nervios.

Resulta que hay personas en disposición de dar giros importantes en su vida, algunas empujadas por la situación de desempleo, de pérdida de condiciones, por el ataque a nuestros derechos por parte de quienes solo piensan en datos económicos y no les asalta la mas mínima sensibilidad hacia el prójimo: dirigentes de las grandes corporaciones, empresas, banca, partidos políticos…etc. Otras directamente por mera sensación de no estar donde quieren estar.

También está pasando en las organizaciones sociales, en los movimientos, en la acción colectiva. Estamos removidas, las estructuras de las que nos dotamos se vuelven ineficaces para afrontar el presente, las formas de articulación nos muestran demasiadas carencias, las formas de financiación de proyectos nunca serán las de antes, los vínculos entre nosotras y otras están cambiando.

Por eso creo que situarnos en el “No Lugar” es lo que toca y, sin ninguna expectativa y búsqueda apresurada de respuestas ver lo que pasa. Por eso, me conmueve que el pasado 21 de diciembre de 2012 recibiéramos otra lección desde el otro lado del Atlántico. Silencio. Ese es el sonido del mundo que se derrumba mientras otro se abre paso entre nosotras.

PD: Si pinchas en la foto lo puedes escuchar.

 

Echando Cuentas…

100 grupos de jóvenes, en total 2.000 jóvenes de todo el Estado, durante 44 años, repensando su realidad y aprendiendo las habilidades necesarias para el trabajo grupal y comunitario. También, 4.400 grupos al año o 88.000 jóvenes aprendiendo. 550 años haciendo formación virtual para el desarrollo asociativo de 200 personas implicadas en colectivos sociales. 73.333 cuotas mensuales de una persona autónoma a la Seguridad Social. 110.000 resonancias magnéticas, 220.000 mamografías. 550 años de un comedor social que asiste a 49 personas al día. 4.807 plazas escolares. En el hospital de Torrejón de Ardoz (privatizado) se podrían atender a 38.528 personas. 50. 228 niños y niñas tendrán 3 sobres de alimento terapéutico durante un año con Unicef. La mitad del recorte a cooperación al desarrollo en Andalucía para el 2013. El tratamiento de 2.620 personas al año contra VIH. 2.841 personas cobrando el salario mínimo interprofesional durante todo el año 2013. 4.074 personas cobrando la ayuda de 450€ durante todo un año. 9.116 familias en una vivienda de alquiler social durante un año.

Esto es el equivalente a los 22.000.000 € que se descubre que tiene el tipo de la foto en Suiza. Y encima hay que aguantar el “Estado de la Nación”. Ya hay quien califica estos datos de “demagogia”. Pues ahí va el último: con los 22 millones da para 31.408 contenedores de basura. No tengo claro si son suficientes para recoger todo lo que nos rodea, fruto de este modelo político, económico y mediático tan podrido.

Revolución por compasión.

En estas fechas navideñas muchas personas son más sensibles al dolor ajeno. Resulta que nos acordamos de quienes están pasándolo mal, quienes realmente viven en situación de exclusión y se prodigan las iniciativas de recogida de alimentos, juguetes y enseres. Creo que el sentimiento de compasión que lleva implícita esas actuaciones hace buenas a las personas que las impulsan. Sentir compasión es reconocer que no somos insensibles ante quienes sufren.

Pero resulta que prefiero la solidaridad, que hace propia la situación de las demás. La solidaridad implica que cuando otras personas se enfrentan a una situación o problema, cuentan con aquellas que, sin estar directamente afectadas, se sienten llamadas a luchar para superarlas.

Sigue leyendo

2012

Intered, El Villamartín que queremos, Equipo CRAC, El poder de la ciudadanía, Sinergias, Bolunta, Fundación Apy, Asociación de Mujeres de Órgiva, Asamblea 15M, Huelga General, Ayuntamiento de Puerto Real, Intermón Oxfam, Pobreza Cero, IAAP, Universidad de Sevilla, Creando Futuro, Ayuntamiento de Los Realejos, Fundación Esplai, Els Juliols, Torre Jussana Ayuntamiento de Barcelona, Ayuntamiento de La Llagosta, Xarxantoni, Tramallol, Huérmeces del Cerro, Caños de Meca, Univerde, Escuela Virtual de Asociaciones, Espacio Libertario Malagueño, Ayuntamiento de Leganés, Ayuntamiento de Arona, Ayuntamiento de Quart de Poblet, Alboan, ciberactivismo, Congreso de Voluntariado, Plataforma de Voluntariado de Badajoz, Democracia Digital Anadalucía, Corralas, Foro de Hombres por la Igualdad, Arquitecturas Colectivas, La Innovadora…y todas las personas que durante este año me han acompañado en el camino. Que el 2013 nos junte en algunas causas y nos crucemos para compartir.

#NoEstáisSolas.

Carmen Secanella. Eldiario.es

La triste noticia de hoy en Barakaldo nos llena de consternación. Hace un rato un hombre llamaba a la radio diciendo que la última vez que lloró fue ante esta  noticia del telediario de este mediodía. Las redes sociales están que arden. A esta hora se sabe que era La Caixa la entidad que iba a desalojar a Amaia Egaña de 53 años. Mientras, los que se supone que se iban a encerrar para resolver el problema parece que se han quedado en nombrar expertos. Ya decía que en el parlamento sabemos cómo se las gastan, hasta el punto de que quien votó cuatro veces en contra de medidas que pararan esta sangría como Rubalcaba se dedica a mandar cartas a los bancos.

Pero al final, como siempre, es la presión social, la organización ciudadana, la lucha la que puede conseguir que esto termine. Pero también todo nuestro entorno, porque ha llegado la hora de no mirar hacia otro lado, sino de arrimar el hombro y hacer cosas concretas, desde lo cotidiano, desde lo cercano, para decirles a quienes tienen el riesgo de perder su casa de que #NoEstáisSolas, que si pinchas AQUÍ pueden contactar con la PAH, que puedes tener gente de tu asamblea del 15M o de otros espacios a tu lado.

Pero sobre todas las cosas y siendo consciente de que nos han dicho hasta la saciedad de que nadie hace nada por nadie (algunas se lo han tragado), saliendo del armario, atreviéndote; no es una derrota, que por favor mires a tu alrededor e interpeles a quienes te rodeamos, porque tu eres víctima y responsable quien te prometió todo y a las primeras de cambio te echó a la calle, porque vergüenza deben sentir quienes nos han llevado hasta aquí,  porque juntas será la única forma de salir de esto. O todas o ninguna. ¡Arriba las que luchan!