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Qué clase de clases.

Hace unos días que he visto el documental “El Invierno de Pablo” del director Chico Pereira. Todavía sigo conmovido, lo que me hace reflexionar sobre las causas que producen esas emociones en mi. Está el relato sencillo de la vida cotidiana, el paso del tiempo, la ternura oculta de las relaciones, una forma concreta de ser trabajador, también de ser hombre, autodestructiva a la vez que intensamente viva, está un mundo que reconozco como mío aunque no comparta en algunos aspectos. Está el sentimiento de clase, de sentir que eres parte de la gente que vive de su trabajo, que lucha de forma cotidiana y que se solidariza de manera colectiva cuando hay que hacerlo. Y la emoción también llega por reconocer un mundo que está dejando de existir, de que muchas personas no cuentan para que salgan las cuentas de resultados.

Paradójicamente, también estos días hemos visto las imágenes y fotografías de miembros (miembras había pocas) de UGT y CCOO a las puertas del juzgado de Sevilla gritando “Que viva la lucha de la clase obrera”, en solidaridad con detenidos por corrupción, entregando en bandeja a la derecha mediática una de las instantáneas que ni sus principales asesores de comunicación hubieran soñado. Un grito al que no me siento convocado por quienes lo pronuncian ¿Serán conscientes de lo que hacen al proclamar esas palabras en ese contexto?

Qué clase de clases son las que nos vinculan a una u otra. Sinceramente, la primera está jalonada para mi de rostros, historias, luchas, sacrificios, dolores, pero también de abrazos, sonrisas, complicidades, éxitos y aprendizajes. Porque los recuerdos de luchas colectivas ganadas o perdidas son parte de mis alforjas. La segunda, la del chanchulleo con la empresa, con el poder, la firma de acuerdos a espaldas de la gente, la representación sin consulta, la apelación constante al pragmatismo para pactar, negociar y acordar para nada cambie no me representa. Las burocracias sindicales son parte del problema, mientras Pablo es de mi clase, lo siento de mi clase. Esa clase de clases sociales que hoy describimos como 99%.

A lo claro…

Resulta que después del día de ayer, anda el personal dándole vueltas a la comparecencia de Mariano. La verdad es que las palabras al respecto se convierten en confusas. El caso es que la mentira forma parte del quehacer cotidiano, pero sobre todo, es sonrojante el circo, la pantomima, el bullicio, tanto en las salas donde se congregan sus “señorías” como en el eco mediático que resuena. Cada medio escribiendo al dictado (fin de la cita). Fin de la cita ha llegado para quedarse.

Pero el caso es que prefiero las cosas a lo claro. Me gusta que los rodeos se den cuando no encuentras algo, nunca para decir las cosas. Me gusta que las personas digamos lo que queremos con claridad, porque la literatura, la poesía es una cosa y la vida cotidiana, los retos a los que tenemos que hacer frente, la realidad en definitiva otra.

Mostrando la dignidad que hay en el Polígono Sur de Sevilla…

…O pidiendo una licencia para el baratillo en Cádiz…

Así, a lo claro, para que todo el mundo lo entienda. Me gusta.

Lo fundamental: las personas.

Ha entrado el verano como irrumpiendo en nuestras vidas. Es momento de compartir en los espacios con las demás, de encontrarnos y de cerrar capítulos en este curso intenso. Las plazas se llenan de gente, se llenan de niños y niñas jugando, la calle se convierte en el espacio prioritario.

Por eso, pienso en una plaza muy peculiar de mi ciudad. La Plaza del Pumarejo. Ahí la vida fluye, nos congregamos y suele ser sitio de encuentros y enredos, pero todo gracias a las que, desde hace ya bastantes años, impulsan la Casa Grande, la Casa Ciudadana, la Casa donde soñar e impulsar nuevas formas de relación. Si no la conoces, mira este vídeo…

Porque después de todo, siendo necesarias las metodologías, siendo imprescindible tener un objetivo en el trabajo colectivo, siendo esencial contar con las emociones, lo que de verdad nunca puede faltar es lo fundamental: las personas.

2 años…que parecen 10.

Aunque no para todo el mundo. Resulta que hoy es 15M del 2013 y parece que sucedió hace una década. Es increíble como se vive de forma tan diferente el paso del tiempo. Ya el año pasado muchas personas vinculadas al #15M creían celebrar el segundo aniversario. Hoy muchas de ellas sienten que ha pasado una década. Y es que hay muchos aspectos que han cambiado y donde este movimiento ha sido clave. De ello da buena cuenta Jose Candón (@ozecai) en Barricada de Papel, también muy interesantes las aportaciones estos días de Amador Fdez. Savater en su blog en eldiario.es  y Javier Toret (@toret) en este artículo que reproducimos en Apuntes para la Participasion.

Y es que no recuerdo una intensidad parecida, ni en los momentos del antimilitarismo insumiso (y mira que nos la jugamos). Porque nunca antes nos enfrentamos a un movimiento con la embergadura que hoy existe, porque el estallido social adoptó las nuevas formas que fueron construyéndose desde los movimientos sociales desde hace tiempo y tuvieron en las plazas su prueba definitiva, porque la emoción nos recorrió a la vez que empezamos a ser conscientes de lo mucho que teníamos y tenemos que aprender, porque la plaza nos llamó con el imán de la generosidad de tantas personas, porque los conflictos se fueron enfrentando como sabíamos y sabemos, porque los vínculos se fueron creando desde la nada, porque hoy hay personas en nuestras vidas que entonces eran desconocidas, porque la piel nos dictó las formas de indignación, porque hemos recorrido caminos antes impensables, porque ya no hay vuelta atrás en el comienzo de lo nuevo aunque coexistimos con lo viejo, porque muchas personas militantes que hace 2 años desconfiaron hoy son parte…

…pero no para todas, porque hay quienes piensan que tienen la solución definitiva, quienes solo creen en su verdad, que no han cambiado por dentro viendo lo de fuera, porque juzgan continuamente a quien tienen al lado, porque insisten en protagonismos, porque piensan de forma excluyente, porque las orejas las tienen de adorno y sobre todo, porque buscan que lo colectivo sea una réplica exacta de su forma de entender la realidad. Para esas personas solo han pasado dos años. No se dan cuenta de que la política es para todo el mundo. Todos y todas.

Así que hoy, cuando se cumplen estos dos años, la gratitud infinita a quienes consideran que el 15M es una atmósfera que ya circula por nuestro organismo, a quienes con su trabajo y dedicación, están en las plazas y en las reuniones,  y en los escraches, y en las manifestaciones, y en la red, y en su entorno cotidiano recordándonos que ya nada es como antes. Esas personas que han recorrido una década en 2 años.

Re-inicia ParticiPasión

De vuelta del VII Encuentro de Educación para la Participación (seguimiento #VIIEPA), de nuevo me enfrento a la realidad cotidiana, a las tareas e impulsos de lo urgente, pero con otra mirada renovada. El Encuentro sigue siendo la parada necesaria para cuestionar formas de hacer y sentirnos en los procesos participativos, para coincidir con otras y hacernos un lavado interno de nuestras ideas y retos.

Imagen

Ha sido como siempre un espacio intenso, tanto en confluencias como en propuestas, pero por encima de todo, siento que ha sido un espacio de búsquedas compartidas, un espacio necesario y recomendable, pues creo sinceramente que preguntarnos colectivamente sobre qué nos tenemos que preguntar ha sido un enorme ejercicio de puesta a punto del quehacer diario. Un espacio para la sorpresa y el cuidado, pues en todo sus aspectos creo que hemos construido un lugar desde el no-lugar, pero situando el foco en las personas, en las emociones y en las prácticas actuales, sin dar de espalda a la realidad, sin escamotear contradicciones, rompiendo estereotipos y fórmulas monolíticas. La apertura a otras disciplinas como estrategia para el futuro así lo confirma.

Quienes allí nos vimos -y muchas otras personas que forman parte, pero no pudieron asistir- hemos definido un camino que no se reduce a un Encuentro más, por significativo que para muchas de nosotras sea. Hoy, después de siete Encuentros, desde aquel primero en Cádiz en el año 2004, creo que hemos dado el paso definitivo hacia el Espacio Colectivo de Educación para la Participación y en ello tienen mucho que ver todas las personas que han participado en el equipo promotor del Encuentro, las personas que han realizado los 9 talleres previos en 9 territorios diferentes, las personas que han acudido y puesto sobre la mesa sus iniciativas, sus deseos y proyectos en marcha, que han compartido desde una actitud de aprendizaje y disfrute, que nos han brindado sus testimonios, que se han despojado de clichés, todas y cada una de las personas que han tejido la red de complicidades que nos une, que han hecho posible que exista un lugar para compartir con otras desde la confianza, la horizontalidad y el cuidado. Se Re-Inicia ParticiPasión y me siento muy dichoso por poder formar parte de ello.

Removidas.

Y es que llevo varios meses asistiendo a los efectos de estos tiempos en quienes me rodean. Muchas personas estamos en búsqueda de los tiempos por venir. No son momentos de seguridad, tranquilidad y sosiego, muy al contrario son de incertidumbre, presión y nervios.

Resulta que hay personas en disposición de dar giros importantes en su vida, algunas empujadas por la situación de desempleo, de pérdida de condiciones, por el ataque a nuestros derechos por parte de quienes solo piensan en datos económicos y no les asalta la mas mínima sensibilidad hacia el prójimo: dirigentes de las grandes corporaciones, empresas, banca, partidos políticos…etc. Otras directamente por mera sensación de no estar donde quieren estar.

También está pasando en las organizaciones sociales, en los movimientos, en la acción colectiva. Estamos removidas, las estructuras de las que nos dotamos se vuelven ineficaces para afrontar el presente, las formas de articulación nos muestran demasiadas carencias, las formas de financiación de proyectos nunca serán las de antes, los vínculos entre nosotras y otras están cambiando.

Por eso creo que situarnos en el “No Lugar” es lo que toca y, sin ninguna expectativa y búsqueda apresurada de respuestas ver lo que pasa. Por eso, me conmueve que el pasado 21 de diciembre de 2012 recibiéramos otra lección desde el otro lado del Atlántico. Silencio. Ese es el sonido del mundo que se derrumba mientras otro se abre paso entre nosotras.

PD: Si pinchas en la foto lo puedes escuchar.

 

Revolución por compasión.

En estas fechas navideñas muchas personas son más sensibles al dolor ajeno. Resulta que nos acordamos de quienes están pasándolo mal, quienes realmente viven en situación de exclusión y se prodigan las iniciativas de recogida de alimentos, juguetes y enseres. Creo que el sentimiento de compasión que lleva implícita esas actuaciones hace buenas a las personas que las impulsan. Sentir compasión es reconocer que no somos insensibles ante quienes sufren.

Pero resulta que prefiero la solidaridad, que hace propia la situación de las demás. La solidaridad implica que cuando otras personas se enfrentan a una situación o problema, cuentan con aquellas que, sin estar directamente afectadas, se sienten llamadas a luchar para superarlas.

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2012

Intered, El Villamartín que queremos, Equipo CRAC, El poder de la ciudadanía, Sinergias, Bolunta, Fundación Apy, Asociación de Mujeres de Órgiva, Asamblea 15M, Huelga General, Ayuntamiento de Puerto Real, Intermón Oxfam, Pobreza Cero, IAAP, Universidad de Sevilla, Creando Futuro, Ayuntamiento de Los Realejos, Fundación Esplai, Els Juliols, Torre Jussana Ayuntamiento de Barcelona, Ayuntamiento de La Llagosta, Xarxantoni, Tramallol, Huérmeces del Cerro, Caños de Meca, Univerde, Escuela Virtual de Asociaciones, Espacio Libertario Malagueño, Ayuntamiento de Leganés, Ayuntamiento de Arona, Ayuntamiento de Quart de Poblet, Alboan, ciberactivismo, Congreso de Voluntariado, Plataforma de Voluntariado de Badajoz, Democracia Digital Anadalucía, Corralas, Foro de Hombres por la Igualdad, Arquitecturas Colectivas, La Innovadora…y todas las personas que durante este año me han acompañado en el camino. Que el 2013 nos junte en algunas causas y nos crucemos para compartir.

Salir del armario.

Hoy es un día especial. El Tribuna Constitucional da marcha atrás al recurso contra el el matrimonio de las personas del mismo sexo. Hoy mi recuerdo es para todas aquellas que durante años no han caído en la resignación, en los armarios del alma, en las cárceles del prejuicio y nos han dado lecciones de valentía, de dignidad y de igualdad.

Hoy es un día especial. Políticos se encierran para hablar de desahucios, para llegar a cuerdo para impedirlos. Deberían abrirse y darse un paseo por uno de ellos, pero ya se sabe cómo se las gastan en el parlamento. Hace un par de años, le cuentas a alguien que después de echar para atrás la dación en pago y de los miles de personas afectadas sin derecho a techo, un día como hoy la situación iba a ser calificada de “inaceptable”, nos diría que estamos soñando.

Porque hoy es un día para las personas que sueñan. Pero mi recuerdo también es para quienes siguen escondidas, quienes niegan y se niegan la realidad por vergüenza, por pudor, porque no estamos preparadas para decir con claridad que somos pobres, que nos echan por no tener empleo, porque todavía nos hacemos responsables absolutos de todo cuanto nos sucede, porque hemos crecido cargando unas enormes alforjas, pesadas de culpa.  Eso nos daña y nos aísla. Por eso hay quien dice que se “muda” a sus vecinas, o se tira por un balcón, o esconde su amor por otra persona, o separa sus manos por la calle al cruzarse con la gente.

Así que hoy día de señalar que tenemos un antídoto contra la desesperanza. Posiblemente seas tú que estás leyendo esto. Porque voy descubriendo que el antídoto tiene nombres y apellidos, son la personas que nos rodean, que nos quieren, a quienes queremos, son nuestros vínculos y son nuestros vínculos en acción quienes, a pesar de los discursos grandilocuentes neoconservadores, están haciendo que este mundo cambie en la dirección de la justicia social y la igualdad.

Hoy es un día contra la desesperanza gracias a personas que han impedido un desahucio desde temprano, han unido sus manos con otras, han soltado una lágrima mientras gritaban “Sí se puede”, han abrazado a compañeras conocidas y desconocidas, han colgado su comentario en redes sociales, han vuelto a la asamblea, han coreado consignas, y esas otras que han colgado un arcoiris en su balcón, han vivido su amor en libertad, han luchado contra prejuicios y violencias en su casa, en los trabajos, en la calle…hoy es un día contra la desesperanza. Tenemos la certeza de que solo desde la solidaridad y el apoyo mutuo podemos cambiar las cosas de fondo, pero hay un paso previo: salir del armario.

Pancho y los Villa y mi barrio…

Pues resulta que hay una banda “Pancho y los Villa” que son unos resistentes del R&R, que han superado todas las vicisitudes habidas y por haber, que disfrutan en cada riff y que son buena gente de verdad. Pero es que además, gracias a la letra de Marcos Peñalosa, me emocionan con este tema. Porque son de mi barrio. Porque esa canción es parte de mi. Porque parece que la canción estaba pensada para ser tocada así. Porque te recuerdan que eres de donde vienes.

R&R en el Aljarafe. El sábado presentan su nuevo disco en la Sala Malandar, si estás por Sevilla no te lo pierdas. Yo no podré ir, hay Encuentro Estatal de Creando Futuro en Madrid, pero quisiera decirles que después de escuchar su disco, he disfrutado como un enano, porque no pierden ese punto tan auténtico que tienen.

Y porque han venido a mis ojos imágenes…corren mediados de los ochenta, vuelvo del instituto, me coloco una camiseta blanca, me pongo mis vaqueros ceñidos a los que subo un par de vueltas para enfundar las J. Smith rojas, apretar bien el cinturón con hebilla, llenarme el pelo de laca para que en mi tupé no se mueva un pelo, recogemos a la gente poco a poco cada vez somos mas, nos vamos a la escalerita a hacer lo que generaciones varias siempre han hecho, echamos el rato, unos van otros llegan, llega la hora y nos vamos a la parada, nos dirigimos al concierto y ese el momento en que estamos cerca de la eternidad, nada importa mas que el instante, las melodías, la energía de sentirnos inmortales,  es el R&R. Así que les pido que cuando estén en el escenario piensen que ese chico estará en alguna esquina de la sala. Suerte.