Echando de menos.

juanilloHoy no me ha comentado la marcha de mi equipo de fútbol. Hoy no me ha escrito para pedirme opinión sobre una idea. Hoy no me ha preguntado sobre tal y cual dinámica. Hoy no he recibido su correo electrónico con las actividades de Navidad. Hoy no hay una reunión de ninguna plataforma. Hoy nadie me ha recordado que hay que distribuir las conclusiones del Encuentro de Educación para la Participación. Hoy no me ha recordado que nuestra fidelidad está con quienes más sufren. Hoy no me han mandado una foto evocadora. Hoy no me han compartido la necesidad de ayudar a los nuestros estén donde estén, fuera o dentro de las instituciones. Hoy no me ha recordado la importancia de la pluralidad y la heterodoxia. Hoy no me han dicho hasta el cansancio que hay que confiar en la gente joven. Hoy no me ha insistido en la conexión entre arte y acción social. Hoy no escuché su risa y su sentirse andaluz.

Hoy, como desde el pasado día 25 de octubre, no está con nosotros y nosotras nuestro amigo Juanillo. Y es que se le echa mucho de menos.

Cuestión de Derechos.

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Vivimos momentos donde los Derechos conquistados por la ciudadanía están en entredicho. Las políticas neoliberales desregulan las normativas de protección social o supeditan a las normas de organismos internacionales el desarrollo de las políticas públicas. La política se siente presa del mercado, así como las intervenciones sociales se precarizan y ponen en cuestión el modelo de Estado del Bienestar, que todos parecen defender pero que muy pocos hacen por mantener.

Mientras algunos derechos se están viendo rebajados, otros empiezan a conquistarse. Frente a los pasos hacia atrás en materia laboral, hoy nadie discute la necesidad de que la vivienda sea un derecho para todas las personas. Existe una relación evidente entre el grado de desarrollo y aceptación social de determinado derechos sociales y la percepción que se tiene de la legitimidad, limpieza y fuerza de las organizaciones que los defienden. Frente a los casos de corrupción en sindicatos mayoritarios aparecen las acciones de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). Frente a la desconfianza del conjunto de la sociedad sobre los mecanismos de ayudas sociales, aparecen los comedores sociales, por no hablar de la fuerte lucha de las diferentes mareas.

En este contexto, más allá de la atención directa a las personas más vulnerables como Derecho básico a que todas podamos vivir con dignidad, se abre el reto del fortalecimiento, la extensión y participación del conjunto de la ciudadanía en organizaciones, plataformas o entidades que garanticen y luchen por la consecución o defensa de los Derechos básicos para una vida digna.

Por eso me pregunto hasta cuándo dentro de las administraciones públicas y las entidades del tercer sector, dejarán de considerar los procesos de aprendizaje colectivo como algo accesorio a los programas de ayuda, desarrollo o promoción social. Me pregunto hasta cuándo desaprovechar las capacidades de quienes día a día están (estáis) demostrando de manera eficaz que se pueden abordar problemáticas sociales desde el empoderamiento personal y colectivo, y que esas propuestas transcienden a quienes viven una situación de exclusión, que se deberían generalizar al conjunto de la ciudadanía. Por eso me pregunto porqué no dejamos de hablar de Educación para la Ciudadanía y centramos nuestros esfuerzos en la Educación para la Participación, porqué no dar importancia también a los “cómos” -métodos- y no solos a los “qués” -contenidos-.

Tener Derechos significa saber que los tienes. Tener Derechos y por tanto participar en la vida pública es una condición básica para tener el estatus de ciudadanía. Ahí entiendo que está uno de los principales retos a los que nos enfrentamos; considerar el enfoque de derechos como un proceso de aprendizaje. Ojalá sea pronto. Mientras tanto, toca trabajar en lo pequeño, en lo cotidiano, seguir en la brecha para que cada día, en cada proyecto, programa o intervención, existan personas que incorporen aprendizajes para su autonomía personal y colectiva. En ello nos encontraremos.

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Un gesto, miles de campañas.

Resulta que el otro día, ante mi estupor, escuché a una responsable de Igualdad de la Junta de Andalucía, decir que el gesto de Alejandro Sanz en México era mucho más eficaz que miles de campañas de sensibilización contra la violencia de género. No daba crédito. Pero resulta que el pasado domingo, en la celebración del Día de Andalucía, la Presidenta de la Junta Susana Díaz, se refirió a este asunto en exactos términos.

Pues creo Susana que no podemos estar de acuerdo. El gesto del cantante es importante, pero no deja de ser un gesto, momentáneo, efímero, ante una situación de flagrante injusticia, aunque se agradece que no se sobredimensionen este tipo de reacciones. A ver si ahora el papel de los hombres será ponernos las capas de salvadores de las pobres mujeres. Creo que el tema es mas que discutible.

Que este gesto además, pueda ser más eficaz que la tarea cotidiana de desmontar el patriarcado, va un trecho. Lo que hasta este momento se ha mostrado eficaz en la lucha por la igualdad, son las iniciativas del movimiento feminista, la organización autónoma de mujeres -y algunos hombres- para trabajar por otras formas de convivencia y relación que superen el heteropatriarcado. Y con ellas las múltiples actividades cotidianas, cercanas, de cientos de profesionales en los Centros de la Mujer, los programas de educación en valores en centros educativos, las iniciativas artísticas y teatrales, la tarea ingente de apoyo psicosocial a las mujeres víctimas de violencia…y otras muchas actuaciones educativas que intentan revertir la desigualdad. Esos mismos servicios y programas que se están viendo recortados en los últimos años, tanto en Andalucía como en otros territorios. No es más eficaz el gesto, es el trabajo serio de cambio sobre la percepción social del machismo. Y en vez de dar las gracias a las profesionales, educadoras y múltiples agentes, en vez de apostar con recursos, de verdad, por la igualdad -incluyendo programas para hombres en las políticas públicas-, resulta que lo que se necesitan son gestos mientras se desmantelan los servicios de igualdad. Ver para creer.

 

 

Somos preguntas.

Hoy no es un día cualquiera. Hoy es un día en el que se demuestra que en ocasiones el compromiso, la profesionalidad, la sensibilidad y la implicación, no son suficientes para que las cosas funcionen bien; hace falta que quienes tienen la responsabilidad de gestionar lo común lo permitan.

Y es que si en todo estos años he tenido la oportunidad de aprender algo, mucho de ello ha sido gracias a las personas que han construido la experiencia de la Casa de la Juventud de Los Realejos. Hasta hoy no he escrito nada para no confundir, para no dar la impresión de que se ha orquestado una campaña. Pero hoy Fran ha dejado la Delegación y ha pasado a otro puesto. Está claro que es amigo mío, al que quiero y que junto a César han sido unos claros referentes para mí, para muchas personas que trabajan en Políticas de Juventud; pero nada comparado con lo que han supuesto para tanta y tanta joven de ese municipio. Y no lo han hecho en soledad, siempre en equipo, dentro y fuera de su espacio de influencia, dentro y fuera de la casa de la juventud, dentro y fuera del ayuntamiento, dentro y fuera de su municipio.

Pero hoy el equipo se ha roto. Delia y César tendrán ahora que hacer frente a todos los compromisos, pero está claro que asistimos a algo difícil de justificar. Si un servicio es un referente estatal ¿Qué motivos hay para romperlo? ¿Qué argumentos técnicos o de eficiencia se pueden argumentar? ¿Cuál es el compromiso con las personas jóvenes y sus familias? De pronto, somos preguntas. Y ahí puede que haya alguna respuesta.

 

25 años aprendiendo…

insumiso2Hoy ando de celebración. Hoy hace 25 años que firmé mi primer contrato profesional como animador sociocultural del Ayuntamiento de Mairena del Aljarafe. Hoy cumplo 25 años de profesión.

Estos días atrás han sido de muchos recuerdos, de volver la vista atrás y darme cuenta que he aprendido de mucha buena gente, pero que tengo la sensación de saber poco. Es cierto que en tanto tiempo uno va pillando onda al trabajo con grupos, pero todavía hoy nos enfrentamos a situaciones y realidades nuevas para las que no valen viejas recetas.

He aprendido de quienes han impulsado los movimientos sociales en los que he participado activamente, pero en términos profesionales, de aquellas personas que pusieron en marcha la Escuela de Animación Sociocultural de Andalucía -EPASA- que me enseñaron la necesidad de contar con procedimientos. He aprendido en el Ayuntamiento de mi pueblo la importancia de impulsar la participación juvenil, he aprendido de la Asociación Elige la Vida a trabajar en equipo sin abandonar la esperanza, he aprendido de las personas del Centro de Menores la Jara a confiar en quien sufre, he aprendido de las gentes de Colectivo Ideas la fuerza de un proyecto compartido y he aprendido de todas las personas que han pasado por el CRAC -en especial de mi hermano y maestro Fernando de la Riva– la grandeza de lo sencillo. También en todo este tiempo he aprendido de muchas, de cientos de personas que se han cruzado en mi camino y que han sido referentes éticos y metodológicos; gente que ha participado en un taller, en un proyecto, en una red, en una historia compartida. Pero también de Lita, Malú, mi familia y gente amiga. Porque son 25 años “perprofesionales” donde en ocasiones es difícil establecer la frontera entre lo técnico y lo personal.

Echo la vista atrás y solo puedo sentir que he tenido mucha suerte, que debería dar las gracias a tanta gente, que es un regalo cumplir estos 25 años en la brecha con tantas experiencias vividas, que me hacen consciente de que lo que soy es gracias a las personas que me han influido en todos estos años.

Gracias por acompañarme en este camino.

Bueno vale, esto es lo que siento…

…Porque muchas personas de mi entorno no dejan de preguntarme por mi posición, por mi postura ante el escenario después de las elecciones del #24M, de los procesos de confluencia y del papel que podemos cumplir desde las personas y proyectos de fomento de la participación. Sobre esto último, próximamente difundiremos los debates y planteamientos -seguimos construyendo “sinclusiones“- del último Encuentro de Educación para la Participación de Quart de Poblet en Valencia. Sobre mi posición personal prefiero seguir mas lo que siento que lo que pienso, pues en estos tiempos que vivimos, existen ideas establecidas de antemano que suelen resistir poco el envite de la realidad. Una realidad desbordante. Prefiero compartir lo que me incomoda y lo que me hace sentir cómodo.

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Mucho que celebrar.

Después de tanto tiempo sin escribir en este espacio, no se me ocurre mejor fecha para reactivarlo que hoy. Se celebran los cuatro años del 15M y creo que hay mucho que celebrar  y recuperar. Hay que celebrar que despertamos, que nos encontramos, que se generó una forma de actuar, de procedimientos, de discurso, de mirada sobre la realidad que ha impactado mucho más allá de lo que se planteaban las personas que ocuparon las plazas y calles, que hicieron marchas, asambleas, grupos de trabajo…Esa energía liberada se ha colado por los lugares mas inverosímiles. Hoy todo los partidos políticos hablan de democratizar, de primarias, de transparencia, de rendir cuentas, del protagonismo ciudadano. Si observamos los planteamientos anteriores al 15M descubriremos muchas sorpresas. Por encima de todo, y bajo mi punto de vista personal, lo mas importante que hoy podemos celebrar son los vínculos personales y afectivos que se han generado fruto del estallido social, las gentes que hoy forman parte de nuestras vidas y que llegaron entre la marea humana y  ya forman parte de nuestro paisanaje personal. Solo por eso mereció la pena.

También toca recuperar la actitud de aprendizaje, de escucha, de sorpresa, de ilusión y de mirada a largo plazo. Resulta que en pleno estallido social hablábamos de que no todo nacía con este movimiento, de igual forma que hoy no se pueden obviar al 15M dentro de los cambios que, tanto en política con la eclosión de Podemos como en los movimientos sociales con la proliferación de múltiples proyectos colectivos alternativos -desde la eclosión de la agroecología, hasta la economía social y solidaria- deben en parte su presente a lo que el 15M produjo. Volver a sentir que estamos en evolución constante, que no existen soluciones simples y definitivas al modelo de sociedad injusto que queremos superar, que la revolución o será inclusiva o no será, que las élites no nos representan, que anhelamos otras formas de organización social que recupere la persona como eje, el respeto al planeta como principio y no los beneficios económicos por encima de cualquier cosa y que esto solo se conseguirá con la participación decidida de todos y todas, no supone algo del pasado. De ahí la actualidad del 15M.

¡¡Arriba las que luchan!! Nos vemos en las calles.

Vivir, luchar, solidarizarse…

La tristeza nos apoderó de repente. La marcha de nuestro amigo Agustín Gómez nos cogió por sorpresa. Ha sido un duro golpe, sobre todo para su compañera Milouda, su familia y gente cercana. Agustín ha sido una persona clave en las luchas sociales de los últimos años, tanto en CGT como en diversos movimientos sociales, pero sobre todo Agustín era un hombre sensible antes las injusticias, también sensible porque amaba la poesía y supo transmitir a su alumnado la pasión por las letras, la educación y el compromiso. Ayer en su despedida, entre las lágrimas de pérdida, muchas fueron las personas que lo recordaron y homenajearon, muchas personas buenas y generosas como él.

Cádiz es menos Cádiz sin Agustín. Sentí que mis mundos se juntaban -el CRAC, el Sindicato, el antimilitarismo…-, que en lo cotidiano a veces separamos pero en realidad son la misma cosa: vivir, luchar, solidarizarse. Ya sea en una organización, en un taller de participación, en un proyecto con jóvenes, en un espacio recuperado…es lo mismo: tratar de transformar la realidad, de que las personas sean lo primero. Agustín nos deja ese legado, el del compromiso cotidiano, el de hacer con las demás un mundo libre y justo, sin renunciar a vivir la vida con intensidad, luchando ante los atropellos, siempre desde abajo y solidarizarse haciendo propio el dolor ajeno. Nuestro amigo ha sido testimonio de ello. Nunca te olvidaremos.

 

MAYORES.

Este nuevo curso se inicia con mucho revuelo, muchas voces, nuevas iniciativas políticas, sociales y ciudadanas. Parece que vamos a seguir viviendo momento apasionantes, aunque el ritmo tan vertiginoso de los acontecimientos nos impida en ocasiones poder realizar reflexiones pausadas y compartidas.

Pero hoy me pide el cuerpo hablar de mayores. El Ayuntamiento de Sevilla celebra una gala en el marco de su programa de mayores. Y es que no tiene desperdicio, porque parece que los poderes públicos ven la realidad desde unas gafas que nada tienen que ver con el resto. Se empeñan en tratar a las personas mayores de forma irrespetuosa, hablan de participar para ofrecerles bailes, entretenimiento puro, creyendo que las personas mayores solo quieren evasión, infantilizando al máximo las relaciones entre ellas y las instituciones.

Sin embargo, las personas mayores que me rodean no están para fiestas, pero si para participar activamente en la construcción de un mundo mas justo y solidario, que pasa ineludiblemente por el respeto y la valoración de la experiencia, por el diálogo intergeneracional y la puesta en valor de sus luchas hoy que parece que todo se reinventa. También las personas que trabajan con mayores, que ante tales desaguisados muestran su compromiso diario en el trabajo de que la voz de las personas mayores sea respetada y tenida en cuenta en nuestra comunidad. Fiesta y dejarles los nietos, entretenimiento y rebaja de pensiones, viajes para compensar que se les llena la casa de hijos e hijas en paro. A mi estas cosas me indignan ¿Ya ti?

Hartas y cansadas: inexplicables reacciones.

Este fin de semana he pasado unos días en Tapia de Casariego (Asturias), donde nos hemos dado cita las gentes de la Red de Educación para la Participación Juvenil “Creando Futuro“, en lo que ha sido  el #PiratasCF de 2014, gracias a la acogida de Fundación Edes. Ha sido muy intenso, productivo y emocionante. Por eso no dejo de preguntarme de donde sale toda la capacidad, energía, conocimientos compartidos, compañerismo, apoyo mutuo, alegría, escucha, por no hablar del apoyo recibido en la campaña de Goteo a nuestra iniciativa por tantas personas, conocidas y desconocidas que creen en lo que hacemos.

Y es que el momento que estamos viviendo, tanto en lo personal como en lo colectivo, es durísimo, es agobiante, es -o debería ser- paralizante. Porque sinceramente estamos hartas y cansadas. Hartas y cansadas de…

Que nos aprieten cada vez más a quienes intentamos sobrevivir en la precariedad e incertidumbre cotidiana, que pisen nuestra dignidad cada día que intentas salir adelante, que nos traten como imberbes con argumentos de marketing para vendernos el humo de la recuperación, que la gente siga perdiendo todo y solo se hable de fútbol, que quienes sufren tengan cada vez mas miedo y quienes se lo llevan calentito salgan de rositas, que nos digan que la gente está feliz en la calle y nos entren ganas de lo peor, que no haya recursos para lo esencial, que la política partidista nos divida, intente pescar en río revuelto, nos pidan el voto pero no nos pidan tomar parte. Hartas y cansadas de que nuestra gente se vaya al paro, pierda techo, no tenga lo mínimo y el miedo se meta en sus huesos, la ansiedad en sus pulmones, las lágrimas en sus ojos. Hartas y cansadas de que no se de valor a nuestro trabajo, se desprecie su utilidad, nos dejemos la vida en ello y encima nos espeten que debemos emprender, innovar, cuando la mayoría del tiempo nadamos sin salvavidas.

Pero resulta que cuando deberíamos estar cada cual por nuestro lado, salvando el pellejo, tirando por la borda todo el lastre que no sirva para pagar las facturas, encuentro a gente que se apoya, se emociona con y desde el trabajo de otras, crea nuevas iniciativas, hace mutar las prácticas cotidianas respondiendo a la realidad, se atreven a cuestionar, dialogar, debatir, aportar, participar. Resulta que veo como me rodean personas que sacan lo mejor de si mismas, se conjuran contra el miedo, se miran a los ojos para vincularse al futuro desde la complicidad de quienes se sienten parte de la misma manada, trabajan sin empleo, construyen sin grúas, montan cosas sin escaleras, caminan sin bastones, saltan sin trampolín. Y eso, de verdad, me parece inexplicable. Inexplicables reacciones de toda la gente que conozco -la lista sería enorme- gracias a las cuales aquí me tienes dando lo que puedo, haciendo lo que se.